Alrededor de las nueve de la noche, Cecilia se despertó, medio zombie, y fue caminando despacito hacia la cocina, con el cabello hecho un caos. Justo cuando estaba dando el primer sorbo a sus fideos, su celular vibró. Un mensaje de Liam. Se le congeló la mano —desde el día en que metió la pata con las tallas, él no le había vuelto a contestar, así que este mensaje la agarró con la guardia baja. Lo abrió y vio una serie de números, acompañados de una nota: [Mi jefe dice que querías pagarle el traje, pero teme que te equivoques de talla, así que me pidió que te mandara sus medidas.] Cecilia se quedó mirando los números por unos segundos, y lo primero que cruzó por su mente fue: [¿Cómo? ¿Qué significa esto? ¿Cambió de idea? ¿Acaso... me está dando una oportunidad?

