Natalia Mi mente quedó en blanco. Me tomó varios segundos procesar sus palabras. Rafael… me convoca. Un nudo se formó en mi garganta. El cansancio se iba disipando poco a poco. Miré el reloj y mi aliento se entrecortó. Eran las 7 de la tarde. Las siete de la noche, lo que significaba que había dormido más de la mitad del día. Maldición, maldije para mis adentros. ¿Cómo demonios había dormido tanto? No era de extrañar que estuviera oscuro. El sol se había puesto hacía rato y solo ahora me daba cuenta. ¿Qué pasaba con la clínica? ¿Qué pasaba con Luca? ¿Me había contactado durante este tiempo? Detuve mis pensamientos antes de que se desbocaran. Una cosa a la vez. Tenía que concentrarme en lo que importaba ahora. Me giré hacia la doncella insegura. —Ra… —mi voz salió ronca, señal de

