Por fin llegó el día de partir a Nápoles, mi tierra. Estaba muy emocionado… le contaría a mi padre quién es mi novia, y toda mi gente conocería al gran amor de mi vida y por fin podría disfrutar unos días a pleno de mi hijo, sin tener que pensar en nada más que pasar el tiempo juntos. - Lo primero que haremos al llegar, será hablar con mi padre (mirándola fijamente). - ¿Cómo piensas decírselo? (preguntó unos segundos después, no muy animada). - Pues… (sonriendo, mirando al frente)… “hola, papá… ¡esta es mi novia! Ya la conoces así que todo será más fácil”, Jajajaja ¿te parece? (no me contestaba)… ¡Vamos! No es tan grave la cosa… - No, si no es por grave… ya sabes, pienso como tu… no quiero que luego me esté haciendo cumplidos ni dándome privilegios porque estamos juntos… - ¡Ya eso es