El pasillo está desierto. Al parecer, no creían que un grupo de mujeres pudiera contra su matón. Con las chicas detrás de mí, llegamos hasta donde estábamos antes Gema y yo. Pero, no detenemos cuando escuchamos pasos y murmullos. —Lleva a las chicas por el otro lado del almacén y encuentren una salida. —No voy a dejarte. —Has lo que te dije —mi tono no permite discusión. Le tiendo el arma. —Sé lo que estás haciendo y no lo voy a permitir —sus ojos se llenan de lágrimas e impotencia. —Sé cuidarme sola —digo —Toma —empujó el arma hasta ella y la coge. —Nos vemos afuera. —Más te vale —dice tomando el arma. —Salgan de aquí. Rose me mira con lágrimas rodando por su mejilla. —Voy a estar bien. Solamente necesitan una distracción. Asiente al tiempo que Gema las guía al otr