El intercambio de votos fue breve pero intenso. Elías prometió ser su escudo contra las tormentas, y Emma prometió ser la luz que siempre lo guiara de vuelta a casa. Cuando el juez los declaró marido y mujer, Elías la tomó de la cintura y la besó con una pasión que hizo que sus colegas estallaran en aplausos. La fiesta fue un caos maravilloso. La madre de Elías lloraba de felicidad mientras veía a su hijo reír como nunca lo había hecho. Y la madre de Emma estaba feliz de saber, que su hija jamás dejaría de ser una chica amada. ¡Directo a la celebración! Para la luna de miel, Elías que siempre necesita tener todo bajo control y seguro eligió un destino que fuera un refugio privado, lejos del caos de la ciudad, pero con suficiente luz para Emma. Elías alquiló una pequeña cabaña de madera

