La tarde en la nueva casa transcurría entre el olor a carne asada y el sonido de risas cruzadas. Elías, con una mano en la pinza de la parrilla y una cerveza fría en la otra, observaba la escena con una calma que le resultaba nueva, pero extrañamente cómoda. Nunca antes se había sentido tan completo como ahora, no olvidaba a su Sara, y a veces pensaba en ella, pero jamás cambiaría lo que ahora tenía con Emma, tal vez este era su destino desde un principio, Elías prefería no pensar en eso, así que solo disfrutaba del momento, tal y como Emma le había enseñado. En una esquina del jardín, el Sargento Miller discutía seriamente con uno de los amigos ilustradores de Emma sobre la mejor técnica para marinar costillas. Era una imagen curiosa: el hombre más duro de la comisaría compartiendo secr
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