León Han pasado varios días desde que me acosté con Mónica, no he sabido nada de ella, tal vez es verdad lo que dijo y no piensa contárselo a Mariana, tal vez solo estaba encaprichada conmigo y ahora que ya me acosté con ella, se le pasó la obsesión, espero no volver a verla nunca, espero que Mariana no se entere del miserable que soy. Llego a la casa y todo está en silencio, no escucho las risas de los niños jugando, ni miro a Mariana por ningún lado, subo a la habitación y la miro, me sonríe con cariño y se tira a mis brazos — ¡Feliz cumpleaños! – dice con alegría mientras me besa, sonrío al mirar su destellante mirada — Gracias – le digo y ella sonríe para mí — Tengo tu regalo – dice y me muestra dos boletos de avión, la miro confuso — ¿Qué es esto? – le pregunto mientras abro lo