Abro los ojos y los cierro para volver a abrirlos, giro de lado encontrándome con Yuri a mi lado, me sonríe. —Buenos días dormilona —saluda animada. —Buenos días —respondo con la voz aguda. —¿Sabe lo que tiene de bueno? —alzo una ceja en forma de inquietud. —. Que a pesar de lo que le pase sigue igual de bonita. Suelto una risita negando con la cabeza. —Debe ser genética —alzo mi hombro sano. Hago una mueca de molestia viendo el otro. —Tranquila, es incómodo, pero se le pasará —asegura. —. Le traje comida, ropa y su celular, lo encontró Carlo. —¿Kenia? —inquiero. —Mmmm ella tuvo que irse por unos asuntos familiares... —¿Qué? —suelto sorprendida. Ella se acerca más a mí y toma mi mano. —Tranquila, puede que vuelva, aquí estoy para cuidarla. —Pensé que debían quedarse

