—¿Dónde estás? —pregunta. —De camino al edificio, Carina no aparece. —Creo que sé lo que está pasando —dice en voz baja, como si estuviera cuchicheando. —¿Estás con ella? —pregunto, porque es lo más probable. —Ajá, ya voy para allá —asegura. —Está bien —digo antes de colgar. Estaciono frente al edificio y me adentro sin hacer ruido alguno, al llegar a la puerta de mi oficina siento que alguien estuvo aquí, toco el pómulo dela puerta pero no la muevo. Lo suelto levemente sin decir nada, de reojo observo sobre mi hombre, golpeo mi codo en su estómago y giro pateándolo, me acerco a él en el suelo y tiro del cuello de su camisa levantándolo, lo golpeo con mi rodilla dejándolo sin aire. Lanzo el primer puñetazo contra su nariz y aprovecho para arrancarle la máscara negra. Lo pego

