76

1455 Palabras

Leon —S-señor Branston —balbuceó. —¿S-sí? —me burlé, bajando la vista hacia la mano que aún reposaba sobre Isabella. Él siguió mi mirada y la soltó tan rápido que casi hizo que ella cayera al suelo. —Maldita sea —mascullé, sujetándola al instante y atrayéndola hacia la seguridad de mis brazos antes de volver a clavar mi mirada sombría y furiosa en aquel imbécil. —L-lo siento. Actué por instinto —se apresuró a decir. —Si no tuvieras nada que ocultar, no te pondrías tan nervioso ante mi presencia —le acusé con frialdad. —No, no, no, no es lo que piensa, señor Branston. En serio, sus ojos me dieron un susto de muerte e hice lo primero que se me ocurrió para protegerme. Dicen que el alcohol da valor incluso a los hombres tímidos. Ahora veo que también les hace soltar cualquier tontería

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR