Adelaida mantenía su espada recostada entre las almohadas que estaban detrás de ella, sus piernas se encontraban tocando el suelo al no sentirse completamente cómoda y la razón era por el tema de conversación que tendría con Magnus. La de cabello cobrizo sentía que luego que terminara aquella conversación, Magnus se iría de la habitación a dormir en otro lado y si llegaba a pasar le dolería. El mafioso miraba en silencio el rostro de su pareja, la cual mantenía su mirada en las sábanas blancas de la cama. Magnus esperaba con paciencia lo que su pareja le hablaría, después de todo ella se lo había prometido. — Mi anterior relación fue muy complicada, estuve enamorada de un hombre mucho más mayor que yo, al principio mi familia no estaba de acuerdo con mi relación, pero luego que observaro