—Cuando Alexander esté afuera, quiero que todo me lo cuentes a mí —dice Adrián, sin apartar la vista de su rostro—. No firmarás ni aceptarás nada sin que yo lo sepa y lo apruebe. Quiero saber exactamente dónde estás y con quién estás todo el tiempo. Tu hermanastra puede hacer cualquier cosa, y aunque ya está en la mira en estos momentos, es evidente que tiene contactos en el mundo bajo. Lucía arquea una ceja, incómoda por la intensidad de sus palabras. —¿No crees que estás exagerando? —murmura—. Ahora ya están lo suficientemente asustados. —No lo creo —responde Adrián, categórico—. Si quieres ayuda para eso, tendrás que aceptar mis términos. Tu familia solo busca destruirte y tú lo sabes. Si volviste para vengarte y recuperar la fortuna de tu madre, entonces dejarás que yo cuide tus esp

