Luana cruza los brazos, visiblemente irritada, mientras su madre la observa con paciencia forzada. —Luana, por favor, no hagas nada por ahora —le pide Karina con voz firme, intentando mantener la calma—. Recuerda que Lucía es una Cornivus. Edmond tiene razón para estar molesto. No sabemos si podremos sacarte de este lío si vuelves a actuar sin pensar. Luana suelta una risa seca. —Lucía es solo una campesina, mamá. Una don nadie. Qué importa que esté casada con Alexander. Ese desfigurado no la quiere, y en el contrato se admite que ella no reclamará nada cuando él muera, que todo será de la familia. Ella está perdida. No es nada ni nadie. Ese adefesio no tardará en pasar a mejor vida, no necesitaremos los tres años para disfrutar de su fortuna. Karina la mira con fastidio. —Pero eso no

