El asistente Da-Hun estaba afuera de la estación de policía, cuando miró llegar a su jefe. —¿Señor se encuentra bien?—preguntó un poco alarmado, su jefe siempre había sido calmado, alguien que no se mete en problemas, ni tampoco los atrae, pero esta noche parecía que todo se había salido un poco de control. —Estoy bien —respondió Yun. —Mi hermana… —Esta adentro—respondió el asistente con rapidez. Yun tomó con fuerza la mano de Kyomi y la miró, solo entonces se dio cuenta de lo bonita que ella se veía, su maquillaje estaba un poco corrido, pero aún así su bonito rostro se podía ver, aquel vestido rojo le quedaba a la perfección, aunque sus hombros estaban un poco vulnerables, a la vista de todos, se apresuró a quitarse el saco y lo puso sobre sus hombros cubriéndola de todo y de tod