Termino de anotar los apuntes de la clase de hoy en mi libreta y me dispongo a guardar mis cosas, los chicos me esperaban frente a mi mesa parloteando de temas triviales. Con respecto a la conversación que tuve con Alfred y Margaret, ya había puesto al tanto a Betty sobre eso y mi decisión, ella estuvo de acuerdo conmigo y dijo que me apoyaría en todo lo que decidiera. Tengo que admitir que lo que dijo el padre de Itzan hizo mucho eco en mi cabeza, pero Margaret tenía razón, soy humana, es normal que sonría, no tiene nada de extraño, supongo que sonreír debería ser algo bueno, después de todo no es como si sólo fuese una muñeca. La lluvia repicoteaba en las mesas de la cafetería, por ende tuvimos que regresar al salón y desayunar allí, varios de nuestros compañeros de clases nos hacían c

