El sonido de las campanas que da inicio a un nuevo día se hace presente. Me levanto de la cama y observo mi habitación. Un estilo gótico mezclado con la madera de los muebles clásicos, poca iluminación que traspasa las cortinas doradas, la alfombra color borgoña que resalta y las paredes grises con algunas zonas en n***o.
Me dirijo al armario y busco el traje de cuero propio del clan, hago todo lo necesario para tener un aspecto aceptable y finalmente salgo. Voy directo a la habitación de Everett para saber que ha descubierto sobre que hizo Chase en los últimos años.
Toco la puerta dos veces y él abre con una sonrisa.
–Sabia que no ibas a tardar en venir– dice dejándome pasar. Su habitación tiene cierto parecido con la mía pero de menor tamaño y sin tanto lujo.
–Que descubriste?– pregunto al ver los papeles regados por su pequeño escritorio.
Él se acerca a ese desastre de hojas y me entrega algunas que son fotos.
–Chase llegó a Rusia hace dos años, él se unió a Inaham un mes después, cuando entró a trabajar al laboratorio como guardia de la oficina de la psicóloga principal, Tobbias Blade.
Las fotos son de cámaras de seguridad, en una Chase sale del aeropuerto, en la siguiente es cuando esta parado en el la entrada del laboratorio y en la última habla con Madisson.
–La rubia es...– intenta explicar pero lo interrumpo.
-Madisson Jules, aunque tu la conoces como Tobbias Blade- digo, totalmente segura.
–Como sabes su verdadero nombre?– pregunta.
–Era de los buenos, luchó contra Inaham pero murió al igual que Norah– explico.
Everett continua explicando como fue la vida de Chase, básicamente se dedicó al trabajo hasta el punto de ser la mano derecha de la hermana de Jeremiah.
–Creo que es momento de ir a hablar con Chase para saber lo del control mental y esas cosas– dice Everett.
Él ordena un poco el desastre y se dirige a la puerta seguido por mí.
Caminamos por los pasillos en silencio y todos a nuestro al rededor sonríen al verme y saludan ya sea por mi nombre o con un leve asentimiento cuando dirijo mi mirada ellos.
Creo que es evidente que yo soy la líder preferida.
Llegamos al pasillo de contención y Melissa esta saliendo de la habitación de Chase.
–No pierdes tiempo para interrogar– bromea Everett.
Melissa sonríe pero no se ve feliz.
–Te ocurrió algo?– pregunto.
–Pasa que no veo esperanza de vida en ese idiota si se sigue comportando como un niño de tres años– espeta mi hermana.
Melissa es de esas personas que pierden la paciencia muy rápido, Chase es de los que les gusta molestar por diversión. Claramente nunca se iban a llevar bien.
–Quizá nosotros tengamos suerte– me anima Everett.
–Sueñas muy alto- dice la rubia y se da media vuelta.
Me acerco a la puerta y estoy apunto de ordenar que abran pero Melissa habla sin dejar de caminar.
–No te preocupes por la nariz rota de tu querido amigo, fui yo– informa con orgullo.
Ya me parecía raro que ella no lo hubiera golpeado...
Everett y yo entramos, Chase dirige su mirada a ambos casi al instante. La sonrisa de burla se convierte en una mueca de desagrado al ver a Everett. La nariz sangrante de Chase era muy notable al igual que la herida en su labio y un ojo bastante morado.
Mi hermana es una agresiva.
–Dejen de mirarme como si no fueran asesinos que ven sangre a diario– dice Chase.
–Si eso te hizo Melissa... estoy ansioso por ver que hará Halek– comenta Everett, emocionado.
–Se hacen llamar asesinos y no tienen el valor de pelear contra alguien esta en igualdad de condiciones– espeta Chase sin quitar su ojos de mí.
–Chase, vinimos a hacerte algunas preguntas básicas– informo para cambiar de tema.
Él observa a Everett y luego a mí.
–Contesto solo si tu juguete s****l se va– dice con una sonrisa de diversión.
Acaba de insinuar que estoy con su ex mejor amigo?
–Creo que el único que fue un juguete eras tu, por algo no le importó dejarte– se defiende Everett.
Los nudillos de Chase pierden color por la presión que el ejerce en sus puños.
–Everett, espera afuera– ordeno.
Él obedece ya que, por lealtad, debe seguir todas mis ordenes.
–Lo tienes entrenado?– pregunta Chase con su típica sonrisa de superioridad.
–Cállate, Wittles– veo la hoja con preguntas y empiezo a interrogar –. Cual era tu relación con Elyah?
–Te veías mejor cuando eramos adolescentes– opina evadiendo mi pregunta.
–Dijiste que ibas a contestar cuando Everett saliera, ahora contesta mis preguntas– digo manteniendo la compostura –Cual era tu relación con Elyah Williams?
–Celosa?– pregunta con egocentrismo.
–Quieres contestar con seriedad? Deja de jugar, Chase!– exclamo molesta.
Él suelta una carcajada y retoma su postura después de unos segundos.
–Bien, pregunta y respondo con la condición de que me dejes preguntarte algo primero– intenta negociar.
–Esta bien, pero se rápido.
–Crees que al meterte con el hermano de tu amiga muerta vas a aliviar las culpas de que tu la llevaste al territorio de Ikol? Murió por tu culpa, darle sexo a su hermano no va a reparar eso.
Cruzaste una línea sin retorno, Chase Wittles.
En mis años como la hija perfecta y millonaria de Arthur, aprendí a ser una perra cuando quiero y principalmente atacar puntos débiles de la mente.
–Crees que atacándome con la muerte de Norah logras ocultar que te duele verme con otro después de tantos años? Eres mal actor, esconder que eres un niño enamorado que se encaprichó conmigo no te sirve de nada– digo con el mismo tono de burla que él suele usar.
Se que le dolió ya que su sonrisa se borro y evito mi mirada a toda costa, además de que no contraatacó.
–Ahora las preguntas– informo.
–Que sea rápido– pide él.
–Que relación tenias con Elyah?– pregunto por tercera vez.
–Era la favorita de Inaham, él la mantenía alejada de todos– responde tranquilamente.
–Mataste por Inaham?– pregunto.
–Sí– afirma.
Quisiera saber con cual moral me llama asesina...
–Cuando fue la última vez que hablaste con tu madre?– continuo con las preguntas.
–Hace dos meses– confiesa luego de unos minutos de silencio.
–Por que no me disparaste cuando pudiste?– indago aunque eso no esta en la hoja.
Chase ríe y eso ya es una mala señal –Linda, no te disparé porque no me lo ordenaron- dice con total sinceridad.
Hijo de...
–Vete a la mierda, Wittles– digo antes de salir en dirección a mi habitación.
Siento como el nudo en mi garganta se hace cada vez más grande así que entro en la zona de entrenamiento para que nadie vea como me quiebro. No hay nadie aquí. Cierro la puerta y me deslizo por la pared hasta caer en el suelo alfombrado.
Él me hubiera matado...
No hay control mental de Elyah, solo lealtad a Inaham. No hay amor, solo rencor. Todo lo que conocí de Chase parece estar muerto, desde su empatía por el mundo hasta sus sentimientos por mí.
Y ahora que las lagrimas salen sin control gracias a sus palabras, que me encuentro sola llorando por su odio, puedo ver que él puede cambiar pero es casi imposible.
La puerta que está a mi lado se abre y deja a ver mi padre, el cual se arrodilla para estar a mi altura y empieza a respirar irregularmente, mostrando su nerviosismo.
–Kate, que pasa?– pregunta limpiando las lágrimas.
Niego con la cabeza e intento sonreír pero no lo logro.
–Es por él, verdad? Que te hizo el hijastro de Arthur?– se ve que está a punto de ir a matar a Chase pero se controla.
Esa es una de las diferencias entre Halek y Arthur. Mi padre puede estar a punto de explotar pero siempre se quedará con sus hijas antes que ir a hacer locuras, hace preguntas simples y busca la forma de ayudar con compasión y afecto. Arthur se encarga de destruir a la persona que lastime a su familia y mueve cielo y tierra dinero para que el culpable pague, luego, cree que con eso se soluciona todo.
–Kate, por favor, dime qué te pasó?– vuelve a preguntar mi padre.
Tomo valor y le explicó lo ocurrido, hasta la parte donde Chase dice que me iba a matar su Inaham lo pedía.
–Voy a matarlo!– intenta sacar su daga de la empuñadura pero lo detengo.
–No! Yo me haré cargo de él– digo.
–Escúchame, Katrina. Nadie lástima ni amenaza de muerte a ninguna de mis hijas. Poco me importa que sea hijastro de mi hermano.
–Por favor, que no muera– ruego.
Mi padre suspira y me observa directo a lo ojos –Lo voy a torturar, de esto no sale limpio pero sí vivo– dice y ambos nos levantamos.
–Que harías si yo aún amo?– pregunto.
–Te rogaría que no mezcles tus sentimientos con el deber, es nuestro enemigo y tus sentimientos no podrían cambiar eso– está totalmente seguro de sus palabras.
Agreguen eso a la lista de razones por las que no puedo amar de nuevo a Chase...
–Vamos, te dejare en tu habitación– mi padre sale junto a mí.
Al entrar a mi habitación, recuerdo que hay alguien que conoce a Chase tanto como yo, que puede ayudarme contra esto.
Corro a buscar mi laptop y entro en Skype para luego presionar el botón para una vídeo llamada con esa persona.
Papá me va a matar...
Veo la pantalla hasta que esa persona contesta.
–Kate! No sabes lo feliz que me hace verte– exclama a través de la cámara..
–Hola, Arthur– saludo.
Nuestra relación era mucho mejor antes pero sus mentiras la quebraron, a pesar de ello, Arthur lucha por reparar lo que hizo.
Después de todo, él es quien me crió.
–Como está Halek?– pregunta Arthur.
Oh no, tema delicado.
–Bien, ya sabes. En su... Empresa de helados.
El hermano de mi padre cree que vivimos en Rusia por una fábrica de helados ya que no puede saber de la existencia del clan.
–Y cómo está Chase– pregunto. Es un forma de cambiar de tema y buscar respuestas.
–Pues... Él se fue de casa hace demasiado tiempo y solo nos informó que estaba en Moscú hace dos meses.
No jodas.
–Entonces... Chase no se comunica con ustedes.
Arthur me explica que Chase dejó Miami sin avisar y perdió el contacto con la familia por casi dos años, hace dos meses llamó a su madre y le dijo que estaba en Moscú con unos amigos y que no se preocupara.
–No viste cambios en él antes de que se fuera?– pregunto.
–Kate, el cambió desde que tú te fuiste. No salió más con sus amigos, decía que el amor era una falacia, buscaba formas de encontrarte, incluso habían noches que salía al balcón a escuchar canciones tristes. Al principio él te esperaba pero jamás volviste.
Yo volví a Chase lo que es ahora? No, eso es imposible.
Quizá el amor lo quebró, pero eso no haría que el Chase que yo amaba se volviera eso que es ahora. Él abandonó a su familia por un puesto en las filas de Inaham y se volvió incluso peor que su jefe.
Su personalidad se volvió egocéntrica y manipuladora, disfruta atacar con burla y palabras hirientes.
–No pongas esa cara. Él ahora está bien con sus amigos, hija– dice Arthur.
No sé qué me afectó más, el hecho de que él crea que Chase esta con sus amigos viviendo la vida feliz o que me llamara "hija".
–Espero que sea feliz– digo para no levantar sospechas.
Alguien toca la puerta y luego entra a mi habitación.
Halek observa a Arthur a través de la cámara, Arthur se queda sin palabras al ver a Halek. Y la tercera guerra mundial se acerca.
–Que haces, hija?– pregunta mi padre, recalca la última palabra y se que está marcando territorio.
–Hablando con mi tío– respondo tranquilamente.
Cuando se acerca, puedo notar la razón de la reacción de Arthur.
–Papá, Otra vez tienes salsa de tomate en las manos– digo y Arthur suelta en suspiro.
Halek observa sus manos y maldice disimuladamente.
–Es que necesito que me ayudes en la cocina, por eso vine así– dice sonriendo con inocencia.
–Bien. Adiós, Arthur- digo despidiendome de mi tío.
Cierro la laptop y observo a mi padre.
–Katrina Stephens, que hacías hablando con mi estúpido hermano?– pregunta con celos de padre.
–No empieces, Halek– respondo con broma.
–Y ahora me llamás por mi nombre? Que sigue? Le dirás a él "papá"?!
Mi padre sale dramáticamente de la habitación y aprovecho para reír sin que se de cuenta.
Yo soy lo único que queda de Sabrina Clayton, soy su hija. Y ahora, soy por quien los dos hombres que la amaban luchan para tener el lugar de padre.
Al parecer, ninguna historia de amor que me rodea tiene buen final.