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2453 Palabras
"Solo logramos valorar a las personas después de perderlas..." Recuerdo todas las veces que mi madre usaba esa frase, en cualquier situación, como si le recordaba a algo o alguien. En lo personal, si tienes que perder a las personas para darle importancia, entonces, tienes que dejar que todas las personas que te aman te abandonen para lograr quererlas de vuelta. Por eso no fue necesario que Norah muriera para saber que ella me importaba, viva o muerta, Norah Stratton siempre sera de las personas más importantes de mi vida. Desde el funeral, he venido al cementerio todos los días. Extraño hablar con ella y planear cosas absurdas pero divertidas. Quiero volver a entrenar como antes y regresar al clan como si nada hubiera ocurrido... pero con ella. Norah fue mi mejor amiga inclusive antes de llegar a la liga, ella y su hermano eran hijos de amigos de la familia. Me acerco hasta la tumba y la observo fijamente, los nombres brillan con el reflejo del sol y la tierra sin pasto rodea la zona. Mi hermana se acerca y suspira observando lo mismo que yo. –Lo superaremos– asegura. –Quiero creer que sí– digo más para mi misma. Melissa deja caer una lagrima y eso afirma que le duele mucho más de lo que aparenta. Muchos creen que por no demostrar no sientes o cosas así, yo creía eso antes de conocer a mi hermana. Ella puede estar muriendo de dolor pero siempre se mostrara fuerte ante todos y seguirá adelante, solo saca a la luz el lado frágil con dos personas en el mundo, la primera es mi padre y la segunda soy yo. –Debemos irnos– dice, le da una última mirada a la lapida y da media vuelta para irse. –Adiós, Norah– susurro con un hilo de voz. Al llegar hasta mi padre, él me abraza y se mantiene en silencio. (...) Una semana en Italia fue suficiente para dejar el llanto y ser lo que eramos antes, Melissa con su pared de hielo, mi padre y su peculiar humor y yo... Volviendo a mi papel como la princesa buena de un reino de asesinos. Lo más doloroso de irnos fue despedirnos de las personas que nos acompañaron por un mes. Llegamos a las puertas gigantescas de madera pertenecientes a la construcción que da lugar al clan. En el borde de un acantilado, aislado en el oriente de Rusia, con un frondoso bosque rodeándolo. La estructura de piedra con paredes anchas y altas, perfectamente colocado en la montaña y los balcones y pasillos que dan forma a la colosal estructura. –Abran– ordena mi padre. Dos hombres empujan la puerta de la derecha entramos. La parte interior es mucho más hermosa que lo exterior. Las cortinas de seda dorada caen por los altos ventanales, la alfombra roja con toques blancos se extiende por gran parte de la gran entrada y el piso de madera oscura resalta entre las paredes grises. Camino del lado izquierdo de mi padre y Melissa del derecho, los tres vamos por el medio de la alfombra mientras que nuestros hombres de confianza nos siguen. –Ocurrió algo en mi ausencia?– pregunta mi padre en voz alta mientras camina. –No, Señor– responde uno de los hombres que nos siguen. –Alguna noticia sobre los sobrevivientes del laboratorio?– pregunta Melissa con su típica seriedad y profesionalismo. –Si, señora. Todos siguen en Europa– informa el mismo hombre. Hay cosas que ocurrieron y lo mantenemos en secreto, por ejemplo: muchos hombres de Inaham sobrevivieron a la explosión. Eso sólo lo sabemos los miembros del clan y los hermanos Avsey y Vittor Logginov. Ya Alessia, Bastiaan y Haylee sufrieron bastante de Inaham como para seguir aumentando el problema. –Quiero la ubicación de todos, luego enviaremos un grupo a exterminar– ordena Melissa. Continuamos caminando pero Melissa me detiene cuando pasamos por el pasillo que da a las habitaciones de contención. –Él lleva una semana en la de máxima seguridad– dice. Se a quien se refiere, la única persona que yo ordené que pusieran allí, y la única a la que yo sacaría sin dudarlo... Chase Wittles. Quiero pensar que estaba bajo el poder de Elyah y ahora volvió a ser el Chase de antes, pero sé que eso es casi imposible. –Están esperando que des tus órdenes sobre él– informa mi padre –. Al ser tú quien lo capturó y una de las líderes del clan, tienes en tus manos todas las decisiones que tengas que ver con él. Un debate interno entre verlo o ignorar su presencia crece dentro de mí. Él esta ahí, no tiene poder, solo yo deseo dejarlo con vida pero es difícil tomando en cuenta que mi padre desea matarlo. No puedo dejar que Chase crea que no me importa si lo matan. –Entrare– informo. No doy tiempo a que respondan ya que me adentro por el pasillo, en dirección a la habitación de contención con más seguridad que tenemos. Llego al final del pasillo y veo a dos miembros de la seguridad de mi padre custodiando la puerta de metal. –Katrina– saludan los dos con seriedad. Una de las cosas que hice como líder fue ordenar que no me trataran con señoríos como a mi hermana y a mi padre, en cambio, Melissa es feliz demostrando su poder con eso. Asiento levemente para devolver el saludo y levanto un dedo en señal de que abran la puerta. Al entrar las luces del exterior iluminan el rostro de la persona sentada en el medio de la habitación. Esta atado a una silla y ya que no hay nada más entre las cuatro paredes. Él dirige su mirada a mí y observo como una sonrisa de burla se forma en su rostro, el color de sus ojos ya no es un cafe claro como siempre, ahora estan casi negros. Es extraño verlo con barba, la cual es producto de los días de aislamiento, y su cabello rubio despeinado. –Hola, Chase– saludo, mi voz sale en un susurro por el miedo a su reacción. No hay respuesta de su parte, es como si yo no existiera. –No facilitas nada si te quedas en silencio– digo seriamente. Vuelvo a ser ignorada. –Planeas hablar?– empiezo a perder la paciencia. Él se queda en silencio asi que me giro para salir. –Veo que sigues teniendo poca resistencia– espeta con burla. Me giro y observo esa sonrisa que parece empezar a ser típica en él. –No pierdo mi tiempo con alguien que no colabora– contraataco fríamente. El ríe secamente y su sonrisa se borra. –Entonces si tienes tanto trabajo no pierdas tiempo con las personas que abandonaste, puedes irte y mandar a uno de tus hombres a matarme y esto termina, o dejarme ir y seguir con tu nueva vida– dice con cierto... odio. –De que hablas?– indago más en sus palabras. –No te hagas la que no sabe nada– dice, dando fin a su pequeña confesión de hace unos segundos. –Tienes razón, yo se todo... Principalmente, se como el lado de ti que llegue a amar esta muerto. Puedes atacarme con tus palabras hirientes y actitudes cortantes, te traje como un aliado del enemigo y eso eres así que tus intentos de dañarme son inútiles, Chase. Salgo de allí sin esperar más respuestas de su parte y vuelvo con Melissa y mi padre. –Que ocurrió?– pregunta Melissa al verme llegar. –Nada que no fuera de esperarse– digo con una sonrisa fingida. –Y por que lloras?– vuelve a preguntar mi hermana. Deslizo mi mano por mi mejilla rápidamente y puedo comprobar que había una lagrima en ella. Por que lloro? Lo que sentía por Chase murió hace mucho, ya solo era parte de mi vida porque mi tío se casó con su madre. Entonces... Por que duele tanto? Sus palabras fueron como flechas directo al corazón, como sacar un hueso sin anestesia o... como si alguien a quien amas cree que eres una asesina sin escrúpulos... No puedo. No puedo volver a amar a Chase después de escucharlo, me rehusó a sufrir por amor. Vuelvo a la realidad cuando mi hermana se aclara la garganta a las puerta de la sala de reuniones. –Hora de dar la cara– dice mi padre. Melissa camina junto a mi padre con superioridad y elegancia, ella siempre ha sido la más profesional con asuntos del clan. Imito a mi hermana y mi padre ordena que abran las puertas. La sala de reuniones entra en nuestro campo de visión, al igual que los hombres en ella. La habitación tiene semejanza con los tribunales donde se llevan a cabo los juicios, normalmente los miembros más fuertes del clan se sitúan en el lugar del juzgado, los lideres nos situamos en la zona del juez y miembros que deciden asistir quedan en las bancas. Caminamos entre las filas de bancas hasta llegar al podio, mi padre se detiene en el lugar central, mi hermana a su izquierda y yo a la derecha. –Gracias a todos por asistir– comienza mi padre, él usa un tono de formalidad y respeto ante el resto de miembros del clan. –Quienes estén atentos habrán notado la ausencia de uno de los cuatro que lideramos dentro de esta organización. Algunos susurros se hacen presentes hasta que Melissa carraspea y todos se silencian en un segundo. –Se que pocos esperaban la perdida de un m*****o de alta categoría, incluso, estoy consciente de los rumores que se han generado a lo largo de estos días– mi padre mantiene su semblante serio pero se que le duele anunciar la muerte de alguien tan cercana para la familia. –Lamentamos informar que el rumor principal era cierto... nuestra entrenadora, la cuarta líder y mano derecha de mi familia... murió. Norah Stratton falleció en la misión contra Osarovsky. Mi padre dirige su mirada a Melissa para que ella continúe. –Sabemos que muchos querrán guardar luto, esta totalmente permitido– informa mi hermana. –Pero a partir de mañana buscaremos a alguien que supla su puesto como entrenador principal de la liga. Mi padre y Melissa no son buenos para las palabras de consuelo o para expresar sus sentimientos, así que con las palabras de Melissa se da por terminada la reunión. Dirijo mi vista a alguien en especial, Everett Stratton, el hermano de Norah y antiguo mejor amigo de Chase. Los Stratton vinieron al clan cuando Everett cumplió la mayoría de edad y desde ese día ambos se aislaron del mundo y se volvieron hermanos inseparables. Todos se levantan de sus lugares y se disponen a salir. –Ya vuelvo– informo y camino a paso rápido hasta llegar a Everett. Él no nota mi presencia hasta que toco su hombro. Los ojos verdes idénticos a los de Norah acumulan lagrimas y el cabello castaño peinado perfectamente esta hecho un desastre. –Stratton– saludo. –Stephen–- responde él de la misma forma, pestañea varias veces y sonríe forzosamente –Si necesitas algo... recuerda que somos amigos. Estare si me necesitas.– intento dar mi apoyo pero no soy de las que llegan diciendo que lo sienten. Una de las cosas que más recuerdo del funeral de mi madre es a las personas diciendo que lo sentían. "lo siento". Esas dos palabras se repitieron unas mil veces a lo largo del día y me di cuenta que en realidad nadie siente lo mismo que otros. No puedes decirle a alguien que no conoces que lamentas la muerte de su madre cuando tampoco la conocías, pero ese día todos dijeron que lo sentían. Cuando muere alguien que amamos, esperamos que alguien nos abrace o que nos digan que no estamos solos, decir que sienten solo aumenta el dolor de una forma extraña. Everett hace un intento de sonrisa y asiente. –Kate– la voz de Melissa me hace girar para encontrarme con los ojos grises de la rubia. –Chase dijo que quería hablar con Arthur– informa. Un nudo se forma en mi estomago pero lo ignoro y simplemente asiento. –Chase esta aquí?– pregunta Everett. –Es una historia larga, en resumen... se volvió la versión rubia de maléfica– dice mi hermana con cierta diversión en su voz. –Maléfica?– Everett no comprende el humor de mi hermana. –Si, primero por los cuernos que Kate le monto por irse sin terminarle y segundo por querer ser el más malo del mundo para ocultar que esta despechado– explica. –Melissa!– reprimo. Quiero aclarar que solo estuve con alguien dos años después de llegar a Rusia, así que era obvio que nuestra relación había terminado. Everett me observa y se que esta reprimiendo una risa causada por el chiste cruel de mi adorable hermana. –Al menos yo no pedí quedarme en Italia una semana mas para estar cerca de cierto italiano– contraataco en broma. –Yo no!..– Melissa se silencia y piensa sus palabras antes de hablar –Pedí quedarnos por Alessia, no por Demetre. Y así es como Melissa rebela nombres sin querer. –Yo nunca dije que fuera Demetre– sonrío victoriosa. Everett se ve mas perdido en la conversación así que decido retomar el tema de Chase. –Quieres hablar con él– pregunto y Everett niega –Quizá verte saque su lado de persona considerablemente buena. –No se que tan cambiado este, puede que verme solo empeore todo– dice seriamente. –Tan cambiado como para estar dispuesto a disparar contra Kate, tan cambiado como para que, si por mí fuera, ya estaría muerto– dice mi hermana. Melissa siente un poco de odio por Chase desde que supo que el idiota simplemente esperaba ordenes para matarme. Por otro lado, yo sigo con esperanzas de que solo fuera el control mental de Elyah. –Ese no es el Chase Wittles que fue mi mejor amigo por años– dice Everett con seguridad en sus palabras –Veamos que le pasó a tu ex– dice y se encamina fuera de la sala. –A dónde vas– pregunto. –A buscar información sobre la vida de Chase en los últimos años. Al parecer no estoy sola en mi misión de volver a mi Chase de vuelta. Quizá la persona que ame sigue dentro de esa de esas paredes de odio y rencor creadas por mí cuando lo abandoné.
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