LA FIESTA

865 Palabras

La fiesta comenzó al caer la noche. Eryndor se transformó bajo la luz de cientos de antorchas encendidas al unísono. El palacio, que durante el día había parecido sobrio y sereno, ahora resplandecía con una magnificencia calculada. Los jardines se llenaron de luces suspendidas entre los árboles, como constelaciones bajas; los caminos de piedra reflejaban destellos dorados, y la música —cuerdas suaves al inicio— se deslizaba por el aire como una invitación imposible de rechazar. Altea cruzó el umbral del salón principal con una respiración lenta, consciente de cada paso. El vestido que llevaba no era ostentoso, pero sí preciso. Caía sobre su cuerpo con una elegancia sobria, pensada para acompañar, no para imponerse. Aun así, cuando apareció junto a Leander, el murmullo cambió de tono. No

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