Aunque quiera hacer las cosas lo más rápido que pueda, sé que debo ser paciente y estar relajada porque tomará tiempo, y un divorcio no se consigue de la noche a la mañana. Lo sé. Miro alrededor nerviosa, no puedo controlarme pero, debo hacerlo, aún no he visto a nadie, tampoco llevo mucho rato en la sala, apenas he podido notar que nada a cambiado. Quiero sacar todo el aire que he estado conteniendo y, justo cuando levanto la cabeza aparece mi hermano, su cara es de impresión al principio, luego sonríe con satisfacción y burla. —Vaya —comenta acercándose sin dejar de sonreír. Me paro manteniendo una postura firme, no le daré el gusto de que se burle de mi situación, echo mi cabellera hacia atrás y fijo mis ojos en los suyos. Continua avanzando hasta llegar a mí, frunzo el ceño al se