—Yo no... —medito lo que diré para no encender la mecha de su temperamento volátil. Suspiro profundamente, armándome de paciencia—. Puedes darme un tiempo para poder aclarar mi mente. Necesito espacio. —No —responde tajante antes de besarme sorpresivamente, sin importarle que Vanessa esté observando—. Ya te lo dije antes. No tienes elección en esto, Eliette. Me perteneces. Bufo molesta al verlo irse con una actitud triunfante. Al buscar a Vanessa con la mirada para desahogarme, me doy cuenta de que esta ya no estaba en la cama; probablemente había salido al baño para evitarnos. Durante la hora del almuerzo posterior, me quedé todo el tiempo en el salón de clases ya que, por estar investigando sobre la oscura familia de Cassian y los expedientes antiguos, olvidé por completo que tenía un

