Esto era incómodo, en verdad que lo es, mi papá no deja de observar a Cassian desde que se sentó a mi lado para poder almorzar. Sí, papá es muy celoso cuando se trata de un chico y juro que se está aguantando las ganas de echarlo a patadas de la casa. —Podrías al menos disimular un poco, papá —dije incosteable e incómoda. —Papá... —¿No sé de qué hablas, princesa? —sonríe con total naturalidad, un semblante que a veces rozaba lo cínico. —Todo está bien, o eso intentas fingir. —Sabes muy bien de qué hablo, papá —ruedo mis ojos, sintiendo cómo el calor sube por mis mejillas—. Desde que nos sentamos, no le quitas la mirada de encima a Cassian. Estás analizando cada uno de sus movimientos como si fuera un intruso en territorio enemigo. —Eso no es cierto —dijo haciéndose el ofendido, cruzá

