Una vez mi padre me dijo que los sueños son solo fragmentos que vivimos de nuestros días, pero, yo no creía eso, ya que desde un tiempo atrás, tengo un extraño sueño que en realidad me encanta vivir y a veces desearía que fuera real.
Siempre que lo sueño me sentía completa y en paz, que no me faltaba nada. Estaba bailando una canción con un chico que jamás había visto en mi vida, el me abraza con tanta delicadeza que me fascinaba, siempre cuando soltaba un suspiro yo susurraba: “Mi príncipe”.
Jamás logro ver su rostro ya que cuando quiero ver quien es el chico que me llena de felicidad, su rostro se ve borrosa, pero lo que si logro ver es su cabello rubio, era como si fuera mi ángel, el que siempre decía papá que me cuidaba cuando era una niña.
—Eliette...
La voz de Preston me saca de mis pensamientos.
Cuando veo a mi novio a mis espaldas, me arrojo a sus brazos acompañado de un beso casto por lo feliz que estoy de volver a verlo, teníamos un año saliendo y me sentía feliz con el a mi lado, pero no era la misma felicidad que sentía cuando estaba con el rubio de mis sueños.
—No sabes lo feliz que me siento de que hayas vuelto.
—¿En verdad me extrañaste mucho?. —murmuro jugueteando con él.
—Fueron dos meses Eli.. y fueron muy largos. Al menos para mí lo fueron.
Sonrío complacida de sus palabras —También te extrañé pero no tuve opción, —me encojo de hombros. —Solo veo a papá durante las vacaciones de invierno, por eso es que decidí quedarme un poco mas de tiempo con él.
—Claro. —Entrelazando nuestras manos caminamos hacia el pueblo donde trabaja mamá. —Es tu padre y respeto tu decisión.
Después de haber cumplido los quince años, mis padres se divorciaron, papá se fue del pueblo y se mudo a West city donde pudo encontrar un buen trabajo como arquitecto, en cambio mamá decidió permanecer en El pueblo de Beufort donde tiene una pequeña tienda de objetos antiguos y una librería.
Durante las vacaciones, viajo para pasar tiempo con papá que por cierto ya tiene una relación amorosa con una enfermera, pero cuando son épocas en las que yo estoy con el, mi padre me dedica todo su tiempo y a su novia no le molesta que lo haga y eso me agrada.
Después de una hora de caminata, habíamos llegado al parque y cuando estábamos cerca de donde ocurrió el incidente que tuve a mis trece años, mi cuerpo se estremece al recordar aquella mirada sádica y sombría que me causa terror hasta el día de hoy.
Ahora, ya no salgo de casa sin compañía, siempre que salía a algún sitio, siempre era con un amigo o con mi novio Harvey. Si, tenía miedo de que me volviera a pasar lo mismo, pero es algo que no puedo controlar, siempre tengo la psicosis de que alguien me vigilia por las noches esperando el momento ideal para volver atacarme.
—¿Eli?.
—Lo siento. —dije con torpeza continuando la andanza. —Solo que no me siento segura cuando estoy aquí.
—Eliette, eso fue hace cinco años.
—Pero para mí es como si hubiese sido ayer. Preston, yo.. intento encontrar una explicación para lo que pasó esa tarde pero por más que intento recordar.. todo se vuelve confuso y luego en blanco.
—Eliette, puede que solo haya sido un sueño de mal gusto, Beufort es un pueblo pequeño rodeado de bosques, pero, de que haya asesinos, es imposible y lo sabes.
—Si yo lo sé, pero.. ¿y si fue otra cosa?.
—¿Cómo que?. —se detiene para verme de frente. —No me digas que crees en eso de seres de la noche como vampiros y cosas así. —cuando veo la burla en su rostro, muerdo mi labio superior, pues, el tampoco creía en mí. —Eli... ¿Qué puede pasar en un simple bosque que rodea este pueblo?.
Acongojada inclino la mirada hacia arriba para verlo. —Tienes razón, —musito con dificultad. —Tal vez solo fue un sueño.
Haberle dicho a Preston sobre lo que me sucedió esa tarde, fue un error que cometí, pero confío ciegamente en él y creí que me comprendería y me creería pero cuando buscó todas las respuestas lógicas a lo que me sucedió, entendí que aún, a pesar de que me dijera que me amaba no confiaba en mi, pues, el no creía que fue algo más lo que me atacó en el bosque.
—Oye, —me toma de la barbilla. —No fue mi intención hacerte sentir mal. Solo es que se me hace difícil creer en seres que no existen.