—Hay que continuar. —no quería seguir con esta conversación. —Sabes como es mamá.
Tomo su mano para seguir caminando hasta la tienda de mamá. Cinco minutos después habíamos llegado a la tienda de mamá, cuando la veo después de dos meses lejos de ella, corrí y la abrace fuertemente al haberla extrañado tanto.
—Me alegra que hayas vuelto. —besa mi frente con dulzura. —Creí que me dejarías sola y te quedarías con tu padre.
—Eso jamás. —fruncí el ceño por su comentario. —No podría irme y dejarte sola, no tengo el valor de hacerte eso.
—Mi bebe.. —extrañaba tanto sus abrazos y esa fragancia a flores que caracterizaba en ella gracias a una colonia que usa desde su adolescencia. —Dame cinco minutos y nos vamos a casa.
—Pero aún falta una hora para que cierres.
—Hoy haré una excepción por mi hija. —acaricia mi mejilla. —¿Qué te parece si cenamos pizza?.
—Ay, que rico. —dije con emoción ya que es mi comida favorita.
—Bien, entonces déjame guardar esto y nos vamos.
Amaba la forma de ser de mamá, siempre es amable, cariñosa y comprensiva, por eso no comprendo aún, ¿Por qué se separó de papá?.
—¿Estas seguro de que no quieres venir con nosotras Preston?. —pregunta mamá pues mi novio no aceptó su invitación de cenar con nosotras. —Si te preocupa tus padres...
—No señora Alicia. Aunque desee quedarme, no puedo aceptar, tengo entrenamiento con el equipo de lacrosse. —Preston cierra el maletero del auto para luego abrazarme efusivamente. —Te llamaré más tarde.
—Ok. —beso su mejilla respetando la presencia de mamá. —Nos vemos.
Despidiéndose de nosotras, observamos como se aleja mientras camina por la acera de los locales hasta desaparecer de nuestras vistas. Subiendo al auto de mamá, ella condujo a la pizzería del pueblo para cenar, después de una cena entre madre e hija, cerca de las nueve de la noche, llegamos a casa.
Me lanzo sobre mi cama y disfruto con una sonrisa su comodidad, debo decir que prefiero más el silencio de Beufort que la ruidosa ciudad de West city, es una ciudad inmensa y hermosa pero prefiero este lugar donde esta todo lo que conozco.
—Estos son tus horarios de clases en la universidad. —perezosamente me levanto para tomar mis horarios. —Todo lo necesario esta en tu escritorio incluso tus libros.
—Gracias mami. —la abrazo por su detalle conmigo. —¿Sabes que eres la mejor mamá del mundo?.
—Bueno, solo lo intento. —acomoda mi cabello detrás de mi oreja. —Descansa y no olvides dejar el despertador.
—Si mamá.
Al verla salir de mi habitación, giro sobre mis talones mientras inhalo profundamente antes de buscar algo más cómodo en mi armario para descansar, mi madre era tan atenta conmigo que no sabría que hacer el día en que ella faltará, no me importa si ella me trata como una niña, me gusta que sea así conmigo a pesar de que tengo diecinueve años.
Estaba por dormirme, pero la vibración de un mensaje me hace tomar el celular para ver que era Preston.
“Paso por ti mañana”
Con una sonrisa en mis labios le envío un mensaje con una respuesta afirmativa.
“Te veo mañana a las siete de la mañana, hasta entonces, te amo".
Dejando mi celular aun lado acomodo mi cabeza en la almohada mientras sonrío como una tonta al pensar en Harvey y en cuanto lo amaba. Si en varias ocasiones me digo a mi misma que parezco una chica de preparatoria pero a cualquiera nos puede pasar.
—Nos vemos en el almuerzo.
—Ok. —besándome castamente se despide de mi.
Al entrar al salón Ana mi mejor amiga y confidente eleva ambas cejas con malicia.
—No hagas eso.
—Eli, no soy tonta, por la forma en que te ve.. —suspira negando. —¿Por cuánto tiempo lo harás esperar?.