24 de noviembre La observo recostado desde el sofá mientras intenta decidir con Amaia acerca de la mantelería y centros de mesa de la boda y sonrió al verla tan indecisa con algo tan simple, está no es ella... —Cariño, solo debes elegir un color.— Le comento y su mirada amenazante me deja saber que debo callarme la boca. —Tú lo ves tan fácil porque estos detalles no son importantes para ti, pero si no hubieses insistido en una boda a lo grande y en el recinto que hemos elegido, otra seria la historia ahora. — Se queja haciéndome reír. —Debo defender a mi cuñada, todo esto ha sido tu culpa. — Intercede mi hermana. Rio ante lo cómplices que se han vuelto las dos juntas. 《Pensar que al principio Amaia no quería saber nada de ella...》—Okey, creo que yo mejor me iré al jardín con las niña