25 de noviembre No me puedo ni levantar de la cama, realmente me siento pésimo y que ella entre a la habitación con una bandeja llena de cosas para desayunar no me ayuda para nada. —Amor, me estoy preocupando. — Comenta mientras se sienta al lado mío en la cama. Intento observar la comida que ha traído, pero con solo mirarla me da asco. —No entiendo cómo puedes desayunar todo eso a esta hora, son apenas las ocho. — Me quejo y me acuesto de lado dándole la espalda. —Tengo hambre. — Se defiende — ¿Tú no? — Simplemente niego. Ni siquiera puedo hablar. —Ya amor; me estoy preocupando de verdad. Llamare a tu medico ya mismo. — Dice firme y siento como se levanta de la cama. Me gustaría quejarme y decirle que no lo haga, pero quizás ella tiene razón. Tal vez entre tanto trabajo, viajes y siti