POV. Alistair. Puedo sentir cómo el ambiente cambia de íntimo a un frío antártico y finalmente al fuego del infierno. Mientras intento que Stella deje su maldita terquedad y se deje ayudar, he cometido un error. Uno que se no va a ser fácil de manejar. No calibré mis palabras y ahora debo asumir parte de mi responsabilidad. —Stella, déjanos solos. Mi voz suena con la precisión afilada de un cuchillo. No miro a Stella mientras sale; no puedo permitirme distraerme con la vulnerabilidad en sus ojos o el rastro de cansancio que aún arrastra. Ahora tengo que lidiar con el incendio que acabo de provocar. Escuché el clic suave de la puerta al cerrarse y me quedo a solas con Audrey. El silencio en la oficina se vuelve espeso y eléctrico. Audrey permanece de pie, rígida, con el rostro transfo

