—Te gustará saber que Casper ha logrado frenar nuevas especulaciones —continúa, retomando su tono profesional—. Lorenzo ha hablado con el tribunal y nos han concedido un acceso privado por el garaje del juzgado para que nadie nos moleste o nos vea. No habrá prensa esperándonos en la puerta. —Gracias —respondo, soltando un aire que no sabía que estaba conteniendo—. Es un alivio. Sin pedir permiso, Alistair reduce los pocos pasos que nos separan, toma el asa de mi maleta y empieza a bajar. —Puedo hacerlo yo, ¿sabes? —murmuro, siguiéndolo de cerca. Él se detiene en mitad de la escalera, girándose apenas para mirarme por encima de su hombro. Sus ojos azules brillan con una chispa de ese Alistair que me exaspera y él lo sabe. —Sí, Stella. Sé perfectamente que eres Wonder Woman y que puedes

