POV Alistair Estoy sentado detrás de la pesada silla de cuero de mi escritorio, en ese rincón de mi oficina que siempre ha sido mi búnker, mi lugar de mando. Sin embargo, esta noche no hay nada que comandar. La oscuridad de la oficina es casi absoluta, rota únicamente por la luz de la luna que se filtra a través de los ventanales, proyectando sombras alargadas y frías sobre la alfombra. En mi mano derecha, sostengo una copa de cristal tallado con una dosis generosa de bourbon. El líquido ámbar brilla con un matiz aceitoso bajo el resplandor lunar, reflejando el caos que ruge en mi interior. Le doy un sorbo largo, dejando que el alcohol me queme la garganta, buscando ese entumecimiento que se niega a llegar. Mi mente es una pantalla de cine proyectando, una y otra vez, la misma secuencia

