Estoy frente al espejo, tratado de calmar los nervios al día siguiente. Se supone que Brisa ya aterrizo en Miami y está por llegar. Me doy un vistazo rápido a mi atuendo. Llevo un top de tirantes, rosa viejo, un short, color blanco de corte alto y encima del atuendo un cárdigan tejido en tono gris. Un toque en la puerta me sobresalta. —Adelante —digo mientras cepillo mi cabello. Alessandro entra y me estudia en silencio. Le doy una sonrisa a través del espejo. Pero, sé que él puede ver mis nervios. —Todo va a estar bien, ¿Entiendes? —Dice— Verás como se va a alegrar por nosotros. Eso espero. —Vale —asiento. Dejo el cepillo sobre el lavado y lo sigo hasta la planta baja. Alessandro se ve tranquilo. Viste de manera informal, con vaqueros y camiseta negra. Al llegar al salón. El s

