Hace un par de días había llevado el resto de mis cosas al ático de Alessandro. Era oficial. Estamos tratando de desarrollar una verdadera convivencia como pareja. Esta vez, es diferente, no siento como si caminara de manera constante sobre cáscaras de huevos. Ambos estamos dispuestos a hacer funcionar la relación. Me he adueñado de una de las habitaciones. Alessandro me ofreció el espacio para que pueda, hacerla mía y adecuarla para trabajar. Sé que el hombre es un fanático del orden y mi manera de trabajar lo estresa. Neurótico. Hoy había dejado el trabajo a un lado porque al fin mi madre había salido de cuidados intensivos y está bien. Abro lentamente la puerta de la habitación donde mi madre ha sido trasladada. Me detengo en el arco de la puerta y desde atrás, Alessandro le da

