Estaba sorprendido de verla ahí, con una expresión de angustia en su rostro, eso me confirmo que a pesar de todo, a pesar de esas palabras que me habían roto en mil pedazos, ella seguía sintiendo algo por mí. La miré sin decir nada por mucho tiempo, deseaba decirle muchas cosas, pero antes que nada quise observarla bien, guardar en mi memoria esos hermosos ojos encantadores que siempre me robaban un suspiro y cuando estuve satisfecho de ello, finalmente me anime a decir algo. —P-pensé que no vendrías—dije reuniendo la fuerza suficiente para hablar y a pesar del dolor y el cansancio que eso me costó, trate de sonreír. Trato de sonreír, justo como solía hacerlo para alegrarme el día, como si todo aquello que nos había separado hubiera quedado en el olvido solo por esta noche, ya nada se in

