Desde el punto de vista de Sebastián Llegué a la fábrica con el corazón latiendo tan fuerte que sentía que se me iba a salir del pecho. Alfa Xavier venía pisándome los talones en silencio, pero ahora no tenía cabeza para él. [Algo está mal, muy mal.] La voz de Soren irrumpió en mi mente, baja y tensa. [Ella está en peligro, de verdad.] Apreté la mandíbula, el pulso desbocado me retumbaba dentro del pecho. [Tranquilo,] le contesté, aunque en realidad apenas podía respirar. [La encontraremos. Palabra.] Soren gruñó, un sonido que no llegó al aire, sino que vibró en mis pensamientos como un retumbar sordo. [Si llegamos tarde—] [No vamos a llegar tarde.] Mi respuesta fue seca como un latigazo, sin espacio para dudas. Dentro de la sala de juntas de la fábrica, se

