Punto de vista de Cecilia Casi se me detuvo el corazón al oír esos pasos acercándose. ¿Xavier? Nah, imposible. Aunque se hubiera dado cuenta de que me escapé y adivinara hacia dónde fui... ¿cómo sabría que me estaba escondiendo en una colina X al azar? No tenía ni pies ni cabeza. Entonces me cayó un pensamiento espeluznante: el tipo que gritó desde la ventana del auto antes. ¿Y si era él? ¿Y si anduvo merodeando cerca, viéndome salir del maletero y seguir por este caminito? ¿Y si me venía siguiendo desde entonces? Sentí escalofríos por todo el cuerpo. Me agaché más, tratando de enterrarme en los arbustos, pero estaba todo tan oscuro que no veía ni el suelo. Ni loca prendía la linterna del celular. Caminaba a los tumbos entre las ramas, como conejo asustado. Los pasos

