Perspectiva de Cecilia "Ha..." Se me escapó una risa burlona. No tenía palabras. El descaro de sus mentiras me dejó sin aliento, como si una ola de irrealidad me aplastara de golpe. "¿De verdad te estás riendo?" La voz de Yvonne subió de tono al otro lado del teléfono. "¿Cómo puedes reírte de esto? ¡La manada Luna Sangrienta acaba de tirarte todo su drama sucio para hacer que esa víbora de Cici parezca una santa! ¡No puedes quedarte de brazos cruzados!" Su tono se encendió aún más. "¡Mete la garra como hiciste en la gala benéfica! ¡Hazlos tragar sus propias mentiras!" "¡Acaba con esa panda de manipuladores!" No pude evitar sonreír. Yvonne—la socialité número uno de Denver, siempre tan refinada y con una voz bien melosa—ahora soltaba insultos como una camionera furiosa,

