"¿Otra reunión? ¿No tuvimos una justo ayer?" Fruncí el ceño al mirar el pergamino que Kathleen me entregó. Su cara, que antes siempre estaba sonriente, ahora lucía seria. Las ojeras bajo sus ojos la delataban. Me sentí culpable al ver cuánto se estaba esforzando. Ella notó mi expresión y mi mirada, así que forzó una sonrisa. "No te preocupes por mí, Sca. Deberías pensar más en ti, que tampoco estás en mejor estado." Solté una risita. "Es solo que me siento mal por hacerte andar de un lado a otro." Kathleen giró los ojos. "Ya te dije, somos hermanas, y lo hago con gusto. O, espera—" achicó los ojos, "¿no me consideras tu hermana y por eso estás intentando deshacerte de mí?" Sacudí la cabeza enseguida, asustada por su expresión. "¡Claro que no! Justo porque te considero mi h

