Andrea- La verdad es que Olivia es una chica muy agradable, su gran sonrisa es muy contagiosa y ni qué decir de su cautivadora mirada, a decir verdad me observa de una manera como si me conociera. Me habla como si fuese mi amiga de años, incluso a veces siento que sabe más -mucho más- de lo que aparenta sobre mí. Quizá estoy diciendo tonterías o me estoy volviendo paranoica del embarazo y pronto empezaré con las alucinaciones Olivia toma en sus brazos a su hermoso bebé, comparten el mismo color de ojos: verdes como el olivo. - ¿Quieres cargarlo? - ¿Puedo? –la miro nerviosa - Tómalo –me entrega al niño. Una extraña sensación me invade, entre felicidad, tristeza, melancolía y sobre todo nostalgia, unas lágrimas caen y le devuelvo al niño para poder secar de ellas y r

