ANET… El odio en los ojos de los hombres que se encuentran de rodillas ante mí es más que evidente. Sin embargo, no es algo que me preocupa, fueron unos imbéciles al creer que podrían contra mí, principalmente cuando amenazan a mi esposo quien para este momento todos en el mundo criminal saben que destruiré a cualquiera que se atreva a ver en su dirección con alguna intensión oculta. A Sekan Dragovic no lo toca nadie mientras yo viva. - Supongo que son más imbéciles de lo que creí – digo hincando hasta quedar a la altura de Lennon. - al fin las ratas decidieron salir de su agujero – la mirada de odio que me da no hace más que aumentarme el ego - es una lástima que despreciaras la misericordia que tuve con ustedes - me llevo una mano al pecho de forma dramática. -

