Wendy había dormido poco, pero había algo distinto en sus ojos, no era cansancio o melancolía reprimida. Ni si quiera ella sabía que era exactamente, y al llegar al hotel y tomar su lugar de trabajo, el murmullo habitual de sus compañeras poniéndose al día la recibieron. Apenas estaba entrando en ambiente, cuando escuchó a una de sus compañeras. —Wendy… ¿Y esa cara? —preguntó Sofía, la más directa del grupo, con una ceja levantada, solo hasta entonces Wendy notó que todas la miraban. —Te ves… radiante —agregó Clara, sonriendo como si acabara de descubrir un chisme nuevo. Wendy se rió suavemente, nerviosa. —Solo dormí bien. Mentira, había dormido fatal. Pero había despertado con una extraña calidez recorriéndole el cuerpo, algo que Vincent había hecho la noche anterior… y que no de

