MEGAN Me despierto sintiendo el frío de los dedos de Seth en mi espalda. No sé qué hora es pero estoy agotada. Giro la cabeza aplastada contra la almohada y le miro. Parece que se ha despertado hace poco. —Hola —murmuro adormilada. Seth sonríe y se inclina hacia mi. Le quedan rastros del sexo nocturno, como mis arañazos y el pelo tan revuelto. Me da un beso suave y me empuja por las caderas hasta que me aplasto a él cómo una lapa. —Hola —dice con la voz ronca mañanera. —Feliz Navidad. Suelta una risotada silenciosa, su pecho tiembla contra el mío y me roza toda la desnudez. —Feliz Navidad, nena. —Su mano me acaricia desde el muslo hasta el hombro sin pasar desapercibida por mi culo. Descanso genial estando tan cerca suya, vuelvo a dormirme y al despertarme él ya no está en la cama

