MEGAN Mentiría si dijera que me despierto con ánimos. Me siento extraña y no tengo muchas ganas de hablar durante el desayuno en la cafetería del hotel. Es raro que estando en la ciudad dónde he vivido toda mi vida, no quiera salir del hotel. Quiero volver a casa. Ni el día lo acompaña, a través de la ventana del hotel veo lo nublado que está el día y mi madre ya me ha llamado dos veces en toda la mañana y no me he atrevido a cogerlo. —Megan... —Me acaricia los brazos desde las manos hasta los hombros y sirve para tranquilizarme—. Todo está bien, ya estamos aquí. Doy media vuelta y hundo la cabeza en su pecho. Tiene razón pero las miles de posibilidades de que esta Nochevieja salga mal me abruman la cabeza. Seth me coge por las mejillas y me separa lo justo para acariciarme con sus lab

