SETH > —¿Qué? —me pregunta, ¿tan cara de gilipollas me deja? Parece mentira que la haya visto tantas veces y siga pareciéndome igual de excitante que el primer momento. El agua le chorrea del pelo y le recorre el cuerpo, es jodidamente erótica y sexy y ni lo busca. Se me pone dura de sola mirarla como si no lleváramos días follando por toda esta puta casa. —Nada —digo en su lugar—. Ven aquí. Nunca había querido tanto a nadie como para querer estar todo el tiempo con ella. Sus tetas se aplastan con ese pequeño trapo de baño n***o que tiene puesto y gatea por toda la tumbona a mi lado hasta que se tumba boca arriba. —¿Te lo estás pasando bien? —Estira la mano y sus dedos largos me apartan el pelo de los ojos. No sabe lo mucho que me provoca con estos gestos tan insignificantes.

