MEGAN La visita a mi familia dura dos días y mi madre sólo ve a Seth cuando nos encuentra paseando por el mercadillo de los domingos en la calle principal. Sólo me saluda a mi. Es triste porque de esta forma nunca podré perdonarla de verdad. Me da rabia saber que le pone feliz cuando le digo que Seth no está en casa, o que yo estoy fuera con mis amigas; durante mis pequeñas vacaciones en el lago con las chicas sé que está gozando por saber que estoy a un par de horas de ese macarra al que detesta. —No puede odiarlo para siempre —me anima Jane. —No conoces a mi madre. Claro que puede. ¿Y tus padres saben lo de Killian? —le pregunto a Claire. —Sí, me han escuchado hablar con él a todas horas. —¿Y saben que os pasáis el día haciéndolo como conejos? —se burla Jane. Claire se vuelve roja

