MEGAN Poco después del cuarto cumpleaños de Bianca pasa algo que sorprendentemente ni me había planteado. Se ha pasado tantos años en lo mismo que hasta he llegado a pensar que era lo más normal en él; pero las drogas no son normales, ni las adicciones. Killian aparece una mañana en casa, y cuando digo mañana me refiero a que son las cinco cuando llama al timbre y consigue despertarme a mi. Son las cinco, bajo de puntillas y desconfiada, con la seguridad de que tenemos una buena alarma por si las moscas. Pero es Killian, lo veo por la mirilla y descorro los seguros. —Killian —murmuro—. Son las cinco de la mañana. —¿Y Seth? —Arriba, durmiendo. Son las cinco —repito—. ¿Qué pasa? Estoy tan dormida que me tengo que frotar los ojos y ni aún así veo algo diferente en él. Se empezó a dejar

