- ¿De qué hablas Joseph? - Dijo mi padre sin saber a qué se refería Joseph: Sabes muy bien que nunca podría hacerte cargo de ellas, estando como tu director ejecutivo de la empresa. - ¡No me refiero a la maldita empresa! —Grito Joseph exasperado. Después solo escuche silencio absoluto, por un momento me imagino que Joseph se lo gritaría, pero al final; No tuve el valor suficiente para revelar nuestro secreto— ¿Cómo pudiste imaginar que no podría cuidarlas cuando tú mueras? —Sé que tú las echaras a la calle en cuanto yo falte — dijo mi padre con firmeza en su tono de voz. - ¿Y vender a tu propia hija es cuidar de ella? —Replico Joseph con inclemencia ante mi padre. —Estas muy equivocado —regaño mi padre— La señora Patrizia de Zariatti y yo, hablamos de negocios. No podía creer lo que e