NICK Su teléfono da varios tonos, por lo menos ella no me tenía bloqueado a mi. Menudo gilipollas estoy hecho. Pero cuelga y vuelvo a llamar. —¿Si? —se ríe—. Es muuuyyy tarde para llamadas. —Erin, ¿dónde estás? La línea se queda en silencio, su voz borracha no vuelve a hablar sobre todo el jaleo que hay en la otra línea. Pasados unos segundos lo hace: —Ummm... No lo sé, por ahí. —¿Me pasas la dirección? —Resuuulta que no puedo pasarte nada porque me has bloqueado pedazo de inútil. Y no es justo que me llames el único día que decido salir —refunfuña— Así que que te den, tonto. Y me cuelga. Genial. Intento volver a llamarla y como no funciona llamo a Laura que tampoco va bien porque no junta ni dos frases seguidas. —¡No llames más! ¡Estamos muuuy bieeeen! Escucho que las dos se r

