UN MES DESPUÉS. Ha pasado un mes desde que King desapareció de mi vida. Treinta días exactos desde que envié aquel correo que nunca obtuvo respuesta. Al principio revisaba mi bandeja de entrada con ansias, buscando su nombre entre los remitentes, imaginando que quizá necesitaba tiempo para procesar mis palabras escritas, que quizá las palabras correctas estaban tardando en llegar. Pero no, no era eso. Su silencio fue la respuesta más clara que podía recibir. Cada correo que llegaba con su nombre era, en realidad, de Katty. Breves. Profesionales. Sin rastro alguno de él. Todo lo relacionado con la editorial estaba en orden, los contratos avanzaban, los lanzamientos siguen su curso, y el mundo gira como si nada hubiera pasado. Como si no hubiera existido una historia entre nosotros. Como s