Me reclinó contra el respaldo de mi silla y exhaló un largo suspiro. Había logrado calmarme, aunque la sensación de vacío en el pecho sigue ahí. Mi oficina está en silencio, iluminada solo por la luz que se filtra por los grandes ventanales. Blue se mantiene en silencio, observándome con esa paciencia infinita que tanto admiro en ella. No me apresura, no me presiona, simplemente está ahí. Tomo un sorbo de agua que ella misma me había traído y me pasó las manos por el rostro, asegurándome de que las últimas lágrimas han desaparecido por completo. No quiero parecer débil, aunque con Blue eso no importa. Sé que puedo confiar en ella, que puedo ser completamente honesta, sin miedo a ser juzgada. —Todo iba bien —comienzo con voz queda—. Con King... el viaje fue perfecto, mejor de lo que había