Despierto y tengo a Alessandra dormida sobre mi pecho. Acaricio su cabello y sonrío al recordar la noche que tuvimos. Parece que ahora por muchas razones más, las scottish tablets seguirán siendo mi postre mi favorito. —Buenos días —saluda Alessandra besando mi abdomen. —Me gusta tu manera de dar los buenos días —respondo sonriendo—. Mi amor, hay algo que quiero preguntarte. Levanta su cara para mirarme. —¿Qué es? —Sabes qué tenemos que entregar el castillo próximamente, a mí me gustaría que nos casaramos aquí, pero quiero saber ¿qué es lo que tú deseas? —También me gustaría casarnos aquí, aunque hay algo que no hemos hablado. —¿Qué? —interrogo preocupado. —¿Dónde vamos a vivir? —Me parece qué tendremos que estar viajando constantemente, sé qué tu tienes tu trabajo en Estados Unid

