—¡Chanty! —la llama Alessandra dándole un pequeño empujón. —¿Si es real? —pregunta mirando a Angus. —Creo que sí —responde Alessandra sonriendo. Todos alrededor sonríen y Angus se ve un poco confundido. —Mucho gusto, Angus —dice finalmente Chanty dándole la mano, se ve muy nerviosa y tiene la cara roja. —Un placer, Chanty —responde Angus y sus ojos se iluminan. Los dejamos solos y todos seguimos disfrutando de una tarde llena de pláticas, anécdotas y muchas sonrisas. En los días siguientes, además de los preparativos de la boda, también hacemos paseos para mostrarles el castillo y los jardines a la familia de Alessandra. Todas las mujeres se dedicaron a restaurar la cabaña de Isolda e hicieron muy buen trabajo. Antes de eso, reforzamos la estructura y cambiamos la madera del piso,

