Apenas llegamos a Edimburgo y nos reciben con la noticia de que el castillo ya no es nuestro y aunque la cantidad qué tenemos que pagar es algo exagerada, se llegó a un acuerdo para hacer pagos, ya que nadie sabía de la existencia de otro Mc Headrick. Quién por cierto, no asistió, sus abogados se comprometieron a qué todo siguiera como hasta ahora en el castillo, incluyendo a los empleados. Por suerte, al ser considerado como zona turística que ayuda con la economía de la ciudad, tiene que continuar abierto al público; además qué ayudó mucho tener todas las habitaciones reservadas por una buena temporada, la exposición de Alessandra tuvo mucho que ver con eso y la agencia de viajes con la que Ciara y Nico hicieron algunos tratos. Nos dieron tres meses para entregar el castillo en las mej

